¡Ciudadela de destino!

Una fecha. Un partido. Dos resultados.
Contra Newells ya se ganó. Hicimos nuestra parte.
Boca no hizo la suya.

Es momento de definiciones. De un lado se define al campeón, del otro, quien desciende y quien juega la promoción. Dos realidades distintas, una misma pasión.

No depender de nosotros nos hace mirar, o escuchar mejor dicho, otro partido. De nada nos van a servir 3 puntos si Gimnasia de jujuy no le gana al Lobo de la Plata.

La realidad es que el Santo está vivo. Tiene chance, por más minima que sea, de quedarse en la máxima categoría. Y mientras algunos se sientan a esperar que el Santo descienda, la mitad más uno alentará en la Ciudadela. La cancha más caliente del país será una fiesta. Y juntos cantando al compás del tamboril, esperaremos el milagro: que San Martin se quede en primera.
La ilusión es una. La pasión es de millones.

¡Vamos Santo que tenemos que ganar!
¡Esta hinchada en las malas no te va abandondar!

Patricia “La India” Picón

Mili

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Atlético ingresa a Primera por la puerta grande

escrito por Any Melgarejo Lumetto Atlético es el campeón. El mejor de todos por donde se lo mire. El que en silencio formó su identidad y con coraje y hambre de gloria le demostró a todos que este equipo tucumano iba a ser un hueso duro de roer. No hay nada con que objetar este laudo, Atlético jugó a lo campeón en casa y fuera de ella, armó un grupo de jóvenes y otros no tanto para conjugar la experiencia y la juventud en su dosis justa, y en su cuerpo técnico encontró la seriedad, trabajo y humildad propia de los que saben que con esfuerzo y sacrificio se consiguen grandes cosas.

Atlético es el campeón. De punta a punta del torneo demostró la personalidad que les faltó a muchos para aguantar el rótulo de candidato, fue local en todas las canchas en las que jugó porque supo respetar un patrón de juego y con las agallas de sentirse superior a su rival goleó a la CAI, Instituto, Belgrano… sacó a pasear a los candidatos de todos: Chaca, Belgrano… Sí, se cometieron errores pero supieron como salir adelante, porque un tropezón no es caída.

Atlético es el campeón porque como todo buen equipo que se precie de serlo se armó desde el fondo hacia adelante, tiene un arquerazo como Ischuk y al goleador del torneo el “Pulguita” Rodriguez. Es el mejor, simplemente porque se ganó el respeto de propios y extraños; porque es al que algunos felicitan pero la gran mayoría envidia. Es el que supo trabajar de forma seria, proyectó un futuro en los apuntes de Rivoira y supo cumplir el libreto siendo inteligente para sobreponerse a los malos momentos (como la caída en Tucumán ante la CAI), y no se le subieron los humos a la cabeza en las buenas (como en las luces de los festejos de toda esta semana).

Anoche hubo un partido de fútbol, y aunque todo estaba preparado para festejar los jugadores sabían que iban por mucho más que la medalla y la vuelta olímpica previa al cotejo, ahora iban por la gloria… por demostrar que eran los mejores de todos y dejar el campeonato en Tucumán para que nadie nunca se olvide que este plantel no entró por una puerta abierta a Primera, sino por la puerta grande.

Costó arrancar, meterse en el juego porque la emoción que generaba la gente en las tribunas y la cercanía de los seres queridos conjugaba un cóctel que saca a cualquiera de todo lo que tenía planificado hacer. Pero rapidito el team del “Chulo” recordó que en el vestuario había leído el último capítulo del libreto escrito hace un año atrás y en ese capítulo decía: ATLETICO CAMPEON… Y ahí Montiglio comenzó a escribir el final feliz de la historia con ese gol que abrió el marcador y desataba la fiesta en Tucumán, pero el local no jugaba bien por momentos y un descuido le permitió a Barreña sacar un fierrazo para mandar a Ischuk a buscar la pelota dentro de su arco y poner las cosas 1 a 1. Desde adentro los jugadores transmitieron serenidad, desde afuera la gente no paró nunca de alentar y Montiglio respondió al apoyo con otro tanto en su cosecha personal- el segundo- para decretar el 2 a 1 y dejar la mesa servida para el festejo. Para el final Nico Castro dibujó con picardía una exquisita jugada para dejar solo a Sebas Longo que puso cifras definitivas para coronar a Atlético Campeón.

Después hubo felicidad y fiesta en el vestuario, abrazos interminables, lágrimas en los ojos de todos… el decano era el mejor y el laudo era merecido para este grupo de hombres que fue fiel a sus convicciones y que coronó su trabajo hecho con humildad y esfuerzo con el título de campeón. Será este 15 de junio de 2009 otro de esos días inolvidables, de esos que quedan marcados a fuego, porque a un año del último campeonato conseguido Atlético repite la hazaña y se mete al fútbol de Primera de Argentina por la puerta grande, como se lo merece un grande como Atlético.

Any Melgarejo Lumetto

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