Por donde se lo mire, el mejor de todos


A ver cómo puedo arrancar esta columna el día de hoy… tal vez sea de la forma más sencilla, pero también la más deseada: ATLETICO ES DE PRIMERA. ¡Carajo que emociona hasta escribirlo!
Esta sería algo así como la historia perfecta con final feliz. El equipo que militaba en el Torneo Argentino A, ese con poca suerte en las finales y que quedó en el camino muchas veces antes de lo imaginado, rompió el maleficio y a su ascenso a la B Nacional en Junio de 2008 le sumó el pasaporte a la “creme de la creme” del fútbol argentino en junio de este 2009.
Yo sé que fue un camino largo, duro, sufrido pero bien valió la pena recorrerlo si lo que nos esperaba al final eran estas miles de gloria de las que disfrutamos hoy. No vamos a hablar de 4 goles que el decano le propinó a la T y mucho menos de que hubiese pasado si el “pupi” Salmerón no se hacía expulsar de forma infantil por ese codazo impiadoso sobre el “viejo” Bressán… Prefiero hablar de cosas más importantes aún, de esas cosas que se sienten pero pocas veces se explican. Porque allá lejos de casa, pero cerca con el corazón un grupo de guerreros fue en busca de la hazaña, de esa misma que se gestó en silencio mediático pero que creció respaldada de un grupo extraordinario, un técnico ganador y una hinchada “Inimitable”.
Me quedo con las caritas del vestuario, la alegría desatada, las botellas de agua mineral que se vaciaron de tanto revolearlas al aire para mojar a todo aquel que se metiese en el festejo de tremendo logro. Y ahí, en medio de la euforia, sonaron los hits dela jornada: “es para el sucio que lo mira por TV” (en honor al acérrimo rival), o el “me parece que Chaca no sale campeón” pensando en quien hoy mira desde abajo al decano cuando en un momento le llevó algo así como 8 puntos… y, la verdad no me gustaría estar en sus zapatos, si no fuese por ese gol agónico sobre el final del partido a Platense hoy la consagración sería completa para los tucumanos.
El resto es historia conocida, porque hasta el que no entiende nada de fútbol se maravilló con la caravana, esa que acompañó desde los pueblitos mas recónditos con banderas, pañuelos, abuelos, abuelas y nenes del colegio formados a la orilla de la ruta con sus maestros para saludar por lo menos de lejos a quienes para ellos hoy son sus héroes… y los héroes estuvieron a la altura de las circunstancias porque el “vasco” Azconzábal, “Satanás” Páez y Leopoldo Gutiérrez encabezaron el grupo de jugadores que se bajó del micro para saludarlos, agradecerles y sacarse una foto por acá, otra por allá ante la atónita mirada de los chicos incrédulos. Me quedo con la emoción y las lágrimas de Páez al ver el festejo interminable de las más de 40 mil personas que acompañaron a la delegación en su largo recorrido; con las ganas de Dami Musto que con celular en mano filmaba cada pueblo por el que se pasaba, con la emoción de Matías García que miraba al cielo y agradecía a alguien allá arriba por una tarde en Venezuela haber decidido que la plata no compraba la felicidad y resignó todo por venir en busca de su sueño de Primera con Atlético.
Los héroes de todos en realidad tenían como héroes a todos los decanos que estoicos, desde las primeras horas de la mañana, esperaban por ellos y por eso no querían perderse detalle e iban de un lado al otro del micro para estar en todos lados y en ninguno al mismo tiempo. Firmaban cuanta remera, casaca, gorra y bandera les alcanzaban y en cada llamado por teléfono con la familia repetían la misma frase “nunca en mi vida me imaginé algo así”… y tienen razón porque ATLETICO es así: inimaginable, inimitable.
Salud pueblo decano. Disfrute, goce y sueñe despierto porque el camino de los sueños llegó a destino y la vida puso en su lugar al equipo más grande del norte. Salud señores, porque ATLETICO ES DE PRIMERA.
Any Melgarejo Lumetto

























